Hola que tal.
Seguro que a vosotras también os pasa,que en ocasiones os vuelve a la cabeza todo lo que hemos pasado.Bueno,seguramente que muchas aun lo estáis pasando.A mi por ejemplo, me viene una y otra vez el recuerdo de los pinchazos ( en algunos de los tratamientos 50 o 60), el dolor de las ecografias vaginales(porque si duelen,en ocasiones bastante),el dolor de los brazos a causa de los análisis de sangre,practicamente a diario,el dolor de las tres punciones por las que he tenido que pasar(porque si, te sedan.Pero salvo la primera ocasión en la que no me entere,las otras dos fueron terriblemente dolorosas).Y me pregunto¿Donde esta mi recompensa?.
Estoy segura de que sabéis lo que quiero decir,una pasa por todo eso pensando que merece la pena.Que aunque suframos tanto no nos importa, porque cuando consigamos nuestra recompensa todo el dolor se olvida.Pero entonces,chocas con la cruda realidad.Te das cuenta de que tu recompensa no existe,de que todo ese dolor a sido para nada, y te dices a ti misma: Es que eres una ilusa,nadie te dijo nunca que el pasarlo mal al final tiene premio.Y te sientes taaannn tonta.
Me doy cuenta de que aun no me hice a la idea de que no seré madre nunca.En una parte de mi cabeza todavía creo que puede pasar algún día.A veces pienso,que pasara el día en que me de cuenta de que ya es tarde para que ocurra.No se si lo sabéis pero, los hombres pueden producir espermatozoides, durante toda su vida adulta.En cambio nosotras desde que nacemos,tenemos ya predestinado, el numero de óvulos que tendremos el resto de nuestra vida fertil.O sea que eso quiere decir, que como artificialmente nos han madurado y extraído unos óvulos que tendríamos que expulsar naturalmente todos los meses( uno por mes),la menopausia nos vendrá antes.Y las posibilidades de que ocurriera un milagro,se reducen aun mas.Por ejemplo, a mi la primera vez me extrajeron 20 óvulos( 20 meses), la segunda 13(13 meses) y la ultima 9(9 meses).Asique eso hacen....un momento que coja la calculadora que los números no son lo mio ja,jaPues si he calculado bien a mi me vendrá la menopausia tres años y medio antes, mas o menos, de lo que debiera.Y con ella se esfumaran las pocas posibilidades de ser madre que tuviera.
También me duele recordar el ultimo día de pesadilla,el día que fui a por los últimos resultados.No se,yo comprendo que los médicos no se pueden implicar emocionalmente con nosotras, pero no se...un poquito de humanidad, no es mucho pedir.Me parece muy fuerte que de un plumazo todas tus ilusiones,tus sueños, tu planteamiento de la vida se venga a abajo y te dejen así sin mas.Practicamente es como si te dijeran, ala ahora vete un rato a llorar a la sala de espera, y cuando te sientas con animo coges el coche y te largas a tu casa.No se me parece muy duro.Creo que al menos, en las ocasiones en que te dan los resultados y son negativos, deberían contar con un psicólogo que nos hechara una manita.Es mi opinión.Es la seguridad social si, pero somos personas y al fin y al cabo también la pagamos nosostras ¿no?.
Bueno no doy mas la tabarra, otro día mas.
Un saludo.
Los niños 'probeta', concebidos en el laboratorio, podrían tener sus días contados. Médicos del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), en colaboración con la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica), han probado con éxito una fórmula que podría desplazar a la tradicional fecundación 'in vitro' por tratamientos que imitan la gestación natural. La nueva estrategia, llamada fecundación 'in vivo', utiliza un dispositivo intrauterino que acaba con el cultivo de los embriones en el laboratorio. Desde las primeras horas, el embrión se desarrolla en el útero de la madre.
La técnica reduciría los costes de los tratamientos de reproducción asistida pero, sobre todo, los haría más seguros. Los primeros ensayos del IVI con 20 pacientes, dirigidos por Carlos Simón, demuestran que los embriones tienen más posibilidades de sobrevivir y menos riesgo de sufrir alteraciones cromosómicas.
En los tratamientos de fecundación «in vitro» convencionales, la fecundación se realiza en el laboratorio. Los ovocitos fertilizados no se transfieren de forma inmediata al útero; se mantienen entre dos y cinco días en una incubadora con un medio de cultivo apropiado. Sólo cuando alcanzan el desarrollo óptimo, se eligen los embriones más saludables y se implantan en la futura madre a la espera de que se produzca el embarazo.
El medio «más natural»
La nueva estrategia evita el crecimiento del embrión en un medio artificial. Tras la fecundación, los óvulos se introducen en una cápsula perforada de silicona que se aloja en el interior del útero, como si fuera un DIU. El dispositivo actúa como una incubadora en miniatura, aunque sin artificios.
El embrión crece desde las primeras horas en su medio natural, en las mismas condiciones de luz, temperatura y nutrientes que tendría si hubiera sido concebido sin interferencias técnicas. Entre dos y cinco días después, la cápsula se recupera y se eligen los embriones más óptimos para la gestación. Al extraerlos se podrían hacer análisis para descartar defectos genéticos. Los elegidos -no más de tres- se vuelven a implantar en el útero.
Anecova, una empresa suiza, ha diseñado esta incubadora intrauterina en miniatura. Fabricada en silicona, su longitud no supera los 5 milímetros de longitud y el milímetro de anchura. Sus paredes están perforadas con 360 orificios para que los embriones no queden aislados. De momento, sólo se ha probado a introducir los óvulos ya fecundados (embriones), pero el dispositivo también permitiría realizar todo el proceso desde el comienzo. Es decir, introduciendo los espermatozoides y los óvulos en la cápsula para que la concepción se produjera en el útero. Sin pasar por el laboratorio.
El Instituto Valenciano de Infertilidad se embarcó en este proyecto hace cuatro años. La Agencia Española del Medicamento no autorizó el uso del dispositivo y tuvo que emigrar a Bélgica para realizar el primer ensayo piloto.
Con la colaboración de la Universidad Libre de Bruselas, probó la fecundación 'in vivo' en 20 pacientes. «Un pequeño ensayo con resultados muy satisfactorios que demostró que el embrión crece mejor en el interior del útero materno, por excelentes que sean las condiciones del laboratorio», explicó ayer Carlos Simón, director científico del IVI
Al comparar los resultados de embriones concebidos por fecundación 'in vitro' tradicional a los madurados en la cápsula intrauterina se constató que, además, puede ser una técnica más segura. «Las alteraciones cromosómicas se reducían de un 15% a un 20%».
«Hemos roto un dogma»
En la concepción natural, los óvulos fecundados no pasan los primeros días de desarrollo en el útero, sino en las trompas de falopio. En el ensayo realizado en Bruselas no sólo se ha comprobado que las condiciones del útero «son similares e incluso mejores» que las de las trompas. «Hemos roto un dogma aceptado», señala Simón.
El estudio realizado en Bruselas posibilitó la obtención del marcaje europeo (CE), un requisito indispensable para su utilización en España sin trabas legales. Ahora el IVI planea un ensayo clínico más amplio con 80 pacientes en tres de sus centros (Madrid, Valencia y Sevilla) y en Bruselas. Y un tercero, internacional, en el que colaborarán además centros británicos, alemanes y suizos.
La técnica reduciría los costes de los tratamientos de reproducción asistida pero, sobre todo, los haría más seguros. Los primeros ensayos del IVI con 20 pacientes, dirigidos por Carlos Simón, demuestran que los embriones tienen más posibilidades de sobrevivir y menos riesgo de sufrir alteraciones cromosómicas.
En los tratamientos de fecundación «in vitro» convencionales, la fecundación se realiza en el laboratorio. Los ovocitos fertilizados no se transfieren de forma inmediata al útero; se mantienen entre dos y cinco días en una incubadora con un medio de cultivo apropiado. Sólo cuando alcanzan el desarrollo óptimo, se eligen los embriones más saludables y se implantan en la futura madre a la espera de que se produzca el embarazo.
El medio «más natural»
La nueva estrategia evita el crecimiento del embrión en un medio artificial. Tras la fecundación, los óvulos se introducen en una cápsula perforada de silicona que se aloja en el interior del útero, como si fuera un DIU. El dispositivo actúa como una incubadora en miniatura, aunque sin artificios.
El embrión crece desde las primeras horas en su medio natural, en las mismas condiciones de luz, temperatura y nutrientes que tendría si hubiera sido concebido sin interferencias técnicas. Entre dos y cinco días después, la cápsula se recupera y se eligen los embriones más óptimos para la gestación. Al extraerlos se podrían hacer análisis para descartar defectos genéticos. Los elegidos -no más de tres- se vuelven a implantar en el útero.
Anecova, una empresa suiza, ha diseñado esta incubadora intrauterina en miniatura. Fabricada en silicona, su longitud no supera los 5 milímetros de longitud y el milímetro de anchura. Sus paredes están perforadas con 360 orificios para que los embriones no queden aislados. De momento, sólo se ha probado a introducir los óvulos ya fecundados (embriones), pero el dispositivo también permitiría realizar todo el proceso desde el comienzo. Es decir, introduciendo los espermatozoides y los óvulos en la cápsula para que la concepción se produjera en el útero. Sin pasar por el laboratorio.
El Instituto Valenciano de Infertilidad se embarcó en este proyecto hace cuatro años. La Agencia Española del Medicamento no autorizó el uso del dispositivo y tuvo que emigrar a Bélgica para realizar el primer ensayo piloto.
Con la colaboración de la Universidad Libre de Bruselas, probó la fecundación 'in vivo' en 20 pacientes. «Un pequeño ensayo con resultados muy satisfactorios que demostró que el embrión crece mejor en el interior del útero materno, por excelentes que sean las condiciones del laboratorio», explicó ayer Carlos Simón, director científico del IVI
Al comparar los resultados de embriones concebidos por fecundación 'in vitro' tradicional a los madurados en la cápsula intrauterina se constató que, además, puede ser una técnica más segura. «Las alteraciones cromosómicas se reducían de un 15% a un 20%».
«Hemos roto un dogma»
En la concepción natural, los óvulos fecundados no pasan los primeros días de desarrollo en el útero, sino en las trompas de falopio. En el ensayo realizado en Bruselas no sólo se ha comprobado que las condiciones del útero «son similares e incluso mejores» que las de las trompas. «Hemos roto un dogma aceptado», señala Simón.
El estudio realizado en Bruselas posibilitó la obtención del marcaje europeo (CE), un requisito indispensable para su utilización en España sin trabas legales. Ahora el IVI planea un ensayo clínico más amplio con 80 pacientes en tres de sus centros (Madrid, Valencia y Sevilla) y en Bruselas. Y un tercero, internacional, en el que colaborarán además centros británicos, alemanes y suizos.
FUENTE:EL CORREO DIGITAL